¿Cómo combinar ejercicio para vivir más?

Durante años, el mensaje fue claro: “hacé más ejercicio”. La discusión giraba en torno a la cantidad: minutos semanales, intensidad, frecuencia. Pero un estudio prospectivo de enorme magnitud, publicado en BMJ Medicine, analizó algo diferente:
no solo cuánto nos movemos… sino cómo nos movemos. Por que mas, no siempre es «más», no siempre es mejor. Al contrario de lo que solemos creer.

Más de 450.000 personas seguidas durante décadas

Este trabajo siguió a más de 450.000 adultos durante un período prolongado y evaluó la asociación entre distintos tipos de actividad física y mortalidad.

El hallazgo central fue contundente:

  • Las personas que realizaban más de un tipo de actividad física por semana presentaban mayor esperanza de vida que aquellas que siempre hacían lo mismo, incluso cuando el volumen total de ejercicio era similar.

Es decir:
no solo importa cuánto… importa la diversidad del estímulo.

Los datos concretos

Los resultados mostraron asociaciones independientes para diferentes modalidades:

  • Caminar se asoció con aproximadamente 17% menos riesgo de mortalidad.
  • Deportes de raqueta como tenis o squash, alrededor de 15% menos riesgo.
  • Entrenamiento de fuerza, cerca de 13% menos riesgo.

Cada modalidad suma. Pero el dato más potente fue otro:

Las personas que combinaban distintas actividades físicas durante la semana presentaron casi un 20% menos riesgo de mortalidad, independientemente del tiempo total dedicado al ejercicio.

Y ahí está lo verdaderamente revelador.

No es solo cantidad. Es variedad.

Hasta ahora, las recomendaciones tradicionales ponían el foco casi exclusivamente en el volumen semanal:

  • 150 minutos moderados
  • 75 minutos vigoroso, etc.

Este estudio aporta un matiz clave: la variedad podría tener un efecto protector adicional.

Desde el punto de vista fisiológico, esto tiene mucho sentido.

El cuerpo no es un sistema único. Es un conjunto de sistemas que responden a estímulos distintos:

  • El sistema cardiovascular responde a estímulos aeróbicos.
  • El músculo responde a la tensión mecánica.
  • El hueso responde al impacto y la carga.
  • El equilibrio y la coordinación responden a desafíos neuromotores.
  • El metabolismo responde a la combinación de todos ellos.

Cuando hacemos siempre lo mismo, estimulamos solo una parte del sistema.

Cuando variamos, activamos más vías adaptativas.

¿Qué significa “variedad” en la práctica?

No estamos hablando de hacer 10 deportes distintos.

Estamos hablando de mover el cuerpo de distintas maneras dentro de la semana. Por ejemplo:

  • Caminar o subir escaleras.
  • Algún estímulo aeróbico más intenso.
  • Entrenamiento de fuerza.
  • Actividades que desafíen equilibrio o coordinación.

Incluso pequeñas combinaciones pueden generar diferencias.

¿Sabías que subir escaleras regularmente se asocia con reducciones significativas en el riesgo cardiovascular?
Son estímulos simples, pero potentes.

Un punto importante: esto también aplica si hoy haces poco

Una de las ideas más interesantes del estudio es que la variedad parece aportar beneficio incluso cuando el volumen total no es extraordinario.

No se trata de convertirte en atleta.

Se trata de:

  • Introducir estímulos distintos.
  • Evitar la monotonía fisiológica.
  • Expandir el rango de adaptación del organismo.

Porque la salud no depende de un solo sistema.

Depende de la integración de todos.

La lógica biológica detrás del hallazgo

Desde el punto de vista adaptativo:

  • El entrenamiento de fuerza preserva masa muscular y función metabólica.
  • El ejercicio aeróbico mejora capacidad cardiorrespiratoria.
  • Los deportes coordinativos estimulan plasticidad neuromuscular.
  • El impacto moderado protege masa ósea.

Cada uno activa rutas fisiológicas parcialmente diferentes. La combinación parece generar un efecto acumulativo. No es competencia entre modalidades, es sinergia.

Conclusión

Mover tu cuerpo de distintas maneras podría ser una de las estrategias más simples y potentes para:

  • Vivir más.
  • Vivir mejor.
  • Mantener autonomía.
  • Reducir riesgo cardiovascular, metabólico y respiratorio.

No es una cuestión de elegir entre caminar o hacer fuerza. Es entender que el cuerpo fue diseñado para la diversidad del movimiento y la ciencia empieza a mostrar que esa diversidad importa.

Mas informacion

Fuente: https://bmjmedicine.bmj.com/content/5/1/e001513

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